Cuando uno entrena de más, sin considerar los tiempos de recuperación o descanso, el cuerpo suele pasar factura y empezar a darnos llamados de atención o alerta.

Muchas veces, a causa de una acumulación de entrenamiento sin tener en cuenta diferentes aspectos para recuperar nuestros músculos, caemos en el sobreentrenamiento, que lleva a bajar nuestro rendimiento deportivo.

Por lo general, se suele hablar de sobreentrenamiento deportivo a causa de una alta intensidad en la preparación física o competencias, sumado al poco descanso.

De esta manera, comienza a producirse una merma en el rendimiento de los deportistas, con un descenso en cuanto a lo que se puede lograr.

Cuanto más novatos, más debemos dosificarnos, ya que no sabemos o tenemos controlada esta capacidad. Tenemos que aprender a interpretar las señales del cuerpo, y pese a que lo ponga en el calendario, si es necesario, se descansa en lugar de entrenar.

¿Cómo se produce?

  • Excesivo trabajo físico e intelectual, superando los límites de la propia tolerancia del sujeto.
  • Inadecuado o insuficiente descanso.
  • Desequilibrada alimentación.
  • Insuficiente hidratación (pudiendo causar una reducción energética).
  • Alteraciones psíquicas como estrés, ansiedad, problemas personales en general, etc.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Irritabilidad, apatía, inactividad.
  • Alteración del sueño
  • Pérdida de peso de forma generalizada
  • Disminución del rendimiento físico
  • Alteración de la frecuencia cardíaca en reposo
  • Importante falta de concentración y atención
  • Sensación de cansancio a la hora de realizar simples acciones
  • Pesadez muscular, molestias, pequeños dolores.
  • Falta de coordinación en diferentes movimientos

Algunos deportistas ansían hacer ejercicio, y entrenar, incluso sin poner límite lo que significa un desorden, al igual que cualquier patología que involucre una cierta “alteración” en el cerebro. La necesidad de mantener un bajo peso y porcentaje de grasa, junto a entrenamientos realmente exhaustos, restringen calorías, pensando que si no lo hacen, van a aumentar su tamaño, cambiará su composición corporal lo que pone en riesgo su salud.

Los argumentos de quienes se alejan de un límite sano de entrenamiento suelen ser que nunca el trabajo realizado es suficiente, y siempre se puede hacer más, tal como que idolatran a sus ídolos, y piensan que si ellos también entrenan sobredimensionando su planificación, alcanzarán el mismo rendimiento. A pesar de las lesiones, y dolor acumulado, no dejan de entrenar.

¿Qué es lo que sucede?

El sobreentrenamiento puede derivar en una lesión, como en la debilitación de nuestros músculos.

¿Cómo solucionarlo?

Se debe consultar al entrenador y a un médico y se recomienda suspender o disminuir entrenamiento al menos durante dos semanas