La segunda edición de Trail Las Piedras estuvo en el calendario desde siempre. En el 2018 la corrí y me fue muy bien y la carrera fue totalmente diferente en cuanto a resultado, sensaciones, planificación y sobre todo en como la corrí.

El race report anterior lo pueden leer en esta nota, y se darán cuenta que las carreras son siempre diferentes e influye mucho el estado ánimo y emocional en el que nos encontremos. Principalmente en los que corremos por placer, no nos dedicamos profesionalmente al trail y en el día a día lidiamos con trabajo, familia y mil cosas más.

Llegó agosto del 2019, y la segunda edición de la carrera chilena que se desarrolla en Quilpué, a unos 20 minutos de Viña del Mar, estaba marcada. Planificamos viaje familiar y nos fuimos.

Cuando las carreras son del otro lado de la cordillera y si no vamos con corredores amigos, me gusta viajar con la familia. En esta oportunidad sumé a la vieja que se merecía un finde fuera de casa.

Este año la novedad de la carrera era que había cambiado de circuito, yo no llegaba en el mismo nivel que el año pasado y la cabeza estaba en otro plan: simplemente disfrutar.

Bien dormido, bien comido y no tan a ritmo como en el 2018, llegué al Fundo Las Piedras donde en esta segunda edición había mucha más gente, vehículos y corredores.

El día estaba soñado. Sol y calor para correr de cortos y remera (polera como dicen del otro lado) La acreditación fue rápida y ordenada y en un abrir y cerrar de ojos Juan Puebla, uno de sus organizadores ya estaba llamando a encajonar para la largada.

Salí tranquilo, sin corretear a nadie. El paisaje en el nuevo recorrido era hermoso. Mucho verde, cerros durísimos como acostumbra Chile, pero con senderos blandos al mejor estilo Patagonia Run, para los que la han corrido.

Foto: Trail Las Piedras

Por momentos los senderos te llevaban a adentrarse en bosques tan cerrados que se ponían oscuros y frescos. Pequeños causes de ríos cruzaban los senderos y con un poco de astucia uno podía saltarlos sin terminar con las zapatillas mojadas.

Señalización muy buena. Tuve que pensar en 2 o 3 oportunidades para donde seguir, porque las cintas estaban quizás puestas desde otro ángulo al de la visión del corredor. Pero era cuestión de seguir unos metros y volver a verlas. Esto suele pasar en carreras que se marcan por trazos y por varias personas. A veces los corredores con menos carreras encima suelen desesperar en vez de caminar un metro y ver la siguiente.

Subida dura, muy dura…No sé que tiene Chile que siempre te aniquila las piernas en carrera. Segundo año que no llevo bastones. La tercera será la vencida porque si no tengo que buscar un palo y convertirme en Gandalf.

Foto: Trail Las Piedras

Un gran acierto el nuevo circuito. Super corrible y disfrutable y rápido por sobre todo si uno va bien entrenado.

Los puestos de control, estaban en los kilómetros indicados y con el abastecimiento correcto: agua, isotónica y fruta.

Venía de una última carrera en donde me acalambré así que en Trail Las Piedras la idea era correr solamente….correr y disfrutar. No buscar tiempos, no buscar ritmos. Solo sentirse a gusto y testear como estábamos.

No tenía muchas horas de montaña. Eso se sintió y al salir a correr y no a pasear, las piernas tienen menos tolerancia y van más exigidas.

Me gustó mucho más que la edición anterior. Si, mucho más! A pesar de que en la anterior tuve una mejor performance y un podio en la categoría.

Foto: Trail Las Piedras

Claramente se vio el trabajo de la organización para brindar mejores sendas.

Algo que destaco como negativo fue que no hubiera medalla finisher. Las medallas eran para los podios. Al consultar a la organización me dijeron que este año no daban las cuentas para ello.

Ahí creo que se le bajan unos puntos a la carrera. Todo corredor quiere su medalla. Salga primero o último. Es como el premio al esfuerzo y a haber dado batalla y cruzar el arco.

Trail Las Piedras podría ser perfectamente una carrera de gran convocatoria o comercial como suelen llamarle. Tener una marca patrocinadora que pague medallas, remeras y merchandising. Claro que si, porque está muy bien organizada en un lugar muy lindo.

Es el únido detalle. El resto impecable. Para agregar al calendario y enmarcar el viaje por lo  menos para los Argentinos para disfrutar un finde en Chile.

Facu Zelaya