El auge de las carreras de montaña en los últimos años ha sido imparable. Año tras año se han ido sumando nuevos adeptos. Hace no demasiado tiempo eran pocas las carreras y pocos los que se atrevían a desafiar retos como un ultra trail o carreras de más de 50 km.

Hablamos de una de una disciplina joven, donde aún existe un gran margen de mejora para desarrollar entrenamientos físicos y psicológicos o para evolucionar en la elección de la ropa y en la alimentación.

La Licenciada en Psicología y Especialista en psicología deportiva, Beatriz Escartín explica que la mayor parte de deportistas profesionales han comprendido que desarrollar solo su cuerpo no es suficiente para mejorar los resultados. Es decir, una mente entrenada puede hacer la diferencia entre ganar o perder.

Más allá de resultados, preparar la parte mental ayudará en el día a día del deportista para afrontar de forma más saludable los retos, las lesiones, los abandonos, el entrenamiento diario…  y le ayudará a poder disfrutar al máximo de todo el proceso.

Las carreras de ultra distancia para la mayor parte de los participantes son una lucha contra ellos mismos. Nuestro cuerpo y nuestra mente están diseñados para sobrevivir y para conservar el máximo de energía para cuando sea necesario. Así, por ejemplo, es difícil que mente y cuerpo entiendan al unísono cómo correr 100 kilómetros mientras la lluvia empapa cada rincón de tu cuerpo y estás solo en medio de la noche.

A nivel mental, estas carreras que pueden durar incluso días, nos enfrentan con lo mejor y con lo peor de nosotros. Los pensamientos pueden ser un lastre difícil de cargar cuando nuestro cuerpo está extenuado.

Prepararse para el reto

Motivación. Antes de plantearte un reto de estas características, deberías hacerte las siguientes preguntas: ¿Por qué quieres afrontar este reto? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar? ¿Qué esperas obtener? Es importante trabajar en estas respuestas antes de comenzar.

Disfruta del camino. Si solo estás pensando desde el principio en conseguir un determinado resultado, te estarás perdiendo disfrutar del día a día, te generarás más estrés y cualquier cosa que se aleje mínimamente del resultado esperado generará frustración y dañara tu autoestima que es la habilidad más importante, más que laconcentración, ni la actitud, ni la tenacidad, ni el optimismo… es la autoconfianza. La creencia de que uno puede llevar a cabo un comportamiento deseado de manera exitosa.

Sé compasivo. Vas a tener que estar muchas horas contigo mismo en momentos de dificultad. Transforma la autocrítica destructiva en constructiva.

Los días y horas previas

Lidiar con el aburrimiento. Es importante mantener la mente distraída antes de una competición de estas características e intentar hacer cosas que no tengan relación con la carrera.

Ejercicios de relajación. Puede ser yoga, relajación progresiva, control de la respiración… lo que a uno le funcione.

Para las horas antes nos ayudará tener una rutina fijada porque nos permitirá mantener la atención centrada.

Llegó la hora

Ya, en el momento de la carrera la especialista recomienda concentrarnos en nuestra respiración. Esto ayudará también a disminuir el estrés. Centrarnos en pequeños objetivos y celebrar de alguna forma cada uno de ellos.

No dejar que los pensamientos negativos cuando aparezcan se retroalimenten. Contrarrestarlos con los pensamientos alternativos entrenados en la fase de preparación es muy eficaz.

Ser flexible. Tener un plan es necesario, pero la montaña siempre nos sorprende con algo nuevo. Es vital tener la capacidad de adaptarte a dificultades no previstas.

En definitiva, el trabajo mental es como el físico, uno no consigue terminar una ultra saliendo a correr dos días a la semana. Si uno quiere tener mejores resultados y disfrutar del camino, necesitará de un profesional que le ayude en la consecución de esos objetivos. La mente necesita tiempo y entrenamiento.